El gotelé es uno de esos elementos que, aunque durante años fue lo más habitual en las viviendas, hoy se ha convertido en el principal “delator” de una casa anticuada. Muchos propietarios sienten que su vivienda está bien cuidada, pero que algo no encaja… y casi siempre son las paredes.
En Presupuestalia lo vemos a diario: quitar el gotelé suele ser el primer paso para transformar por completo una vivienda, incluso antes de cambiar suelos o muebles. Eso sí, hacerlo bien es clave para que el resultado merezca la pena.
En este artículo te explicamos qué implica realmente quitar el gotelé, qué opciones existen y por qué no todas las soluciones son iguales.
Por qué el gotelé ya no encaja en las casas actuales
Más allá de una cuestión de gustos, el gotelé tiene varios inconvenientes que hoy pesan más que nunca. Visualmente rompe la continuidad de las paredes, crea sombras irregulares y hace que incluso una pintura nueva parezca vieja.
Además, limita mucho las posibilidades decorativas. Colocar papel pintado, aplicar acabados modernos o simplemente conseguir un color uniforme resulta complicado sobre una superficie rugosa.
Por eso, cuando alguien quiere modernizar su casa, quitar el gotelé no es un capricho, sino una forma directa de mejorar la estética, la luminosidad y la sensación de amplitud de los espacios.
Quitar el gotelé no es solo “rascar la pared”
Uno de los errores más habituales es pensar que quitar el gotelé consiste únicamente en eliminar los “grumos” de la pared. La realidad es que el gotelé forma parte del acabado, y al retirarlo o cubrirlo, la pared suele quedar en muy mal estado.
Muchas viviendas tienen capas de pintura acumuladas durante años, pequeñas fisuras o irregularidades que solo se aprecian cuando se empieza a trabajar sobre ellas. Por eso, el verdadero reto no es quitar el gotelé, sino dejar la pared perfectamente lisa después.
Aquí es donde entran en juego los distintos métodos… y donde aparecen los problemas si no se elige bien.
Métodos para quitar el gotelé y qué debes saber antes de elegir
Existen varias formas de eliminar o cubrir el gotelé, pero no todas son adecuadas para cualquier vivienda ni ofrecen el mismo resultado.
Los métodos tradicionales, como picar o raspar la pared, suelen generar mucho polvo, escombros y tiempos de obra más largos. Además, dejan la superficie tan dañada que después es imprescindible un trabajo intensivo de alisado.
Otros sistemas, como mojar y rascar, solo funcionan en casos muy concretos y suelen dejar resultados irregulares si no se domina la técnica.
Por eso, en la mayoría de reformas actuales, la opción más eficaz es cubrir el gotelé y regularizar la pared, en lugar de eliminarlo por completo.
Cubrir el gotelé con perlita: la solución más equilibrada
En Presupuestalia, la solución que más utilizamos para quitar el gotelé es alisar la pared con perlita. Este sistema permite trabajar directamente sobre el acabado existente, creando una nueva superficie completamente lisa.
La gran ventaja es que se evita una obra agresiva. Hay menos polvo, menos suciedad y menos tiempo de ejecución, algo fundamental cuando el cliente vive en la vivienda o quiere una reforma rápida.
Además, el acabado es mucho más uniforme y duradero. Una pared alisada con perlita, bien aplicada, no “delata” que antes hubo gotelé, y queda lista para pintar o decorar con cualquier estilo.
Si quieres profundizar en este sistema, puedes leer nuestro artículo principal sobre alisar paredes con perlita.
Errores habituales al quitar el gotelé
A lo largo del tiempo hemos tenido que corregir muchos trabajos mal hechos. Algunos de los errores más comunes son:
- Empezar sin saber qué tipo de gotelé hay en la pared
- No preparar correctamente la superficie antes de alisar
- Utilizar materiales inadecuados o de baja calidad
- Pensar que “con una mano de pintura se arregla”
El problema es que estos fallos no siempre se ven al momento. Suelen aparecer cuando entra la luz natural o pasados unos meses, en forma de marcas, ondulaciones o pequeñas grietas.
¿Cuánto se tarda en quitar el gotelé de una vivienda?
El tiempo depende del tamaño de la vivienda y del estado de las paredes, pero también del método elegido. Los sistemas más agresivos suelen alargar la obra innecesariamente.
Con una buena planificación y utilizando perlita, el proceso es más controlado y previsible, lo que permite reducir tiempos y molestias. En muchos casos, incluso es posible convivir con la obra si se organiza por fases.
¿Merece la pena quitar el gotelé antes de pintar?
Sin duda. Pintar sobre gotelé solo maquilla el problema, pero no lo soluciona. El relieve sigue ahí, las sombras siguen apareciendo y el resultado nunca es realmente moderno.
En cambio, quitar el gotelé y alisar las paredes cambia por completo la percepción del espacio, incluso con colores sencillos. Es una de las reformas con mayor impacto visual y una de las que más satisfacción genera en los clientes.
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